Traumatólogo en Irapuato

Ortopedista y Cirujano de la mano

Doctor José Francisco Aguiar

Tortícolis muscular congénita

Un inconveniente que amenaza el desarrollo adecuado de los niños recae en las enfermedades del sistema locomotor, como lo es la tortícolis congénita. Detectar y corregir a tiempo estas anomalías con ayuda de un especialista, resulta de vital importancia para evitar dolencias y/o discapacidades en el futuro.

El doctor José Francisco Aguiar es una eminencia como traumatólogo y la mejor elección en Irapuato al preservar la salud y el crecimiento de los más pequeños. Su amplio conocimiento de los trastornos motrices, ha hecho posible la recuperación de decenas de niños y adolescentes.

¿Qué es la tortícolis muscular congénita?

El nombre de esta afección se deriva del latín tortus collum, que significa literalmente, cuello torcido. Está relacionada con la reducción del músculo esternocleidomastoideo y se caracteriza por la inclinación involuntaria del cuello y la cabeza, misma que puede tener diversos motivos. 

Esta deformidad del cuello es una de las más habituales en niños pequeños y bebés recién nacidos. Suele aparecer durante los dos primeros meses de vida.

¿Cuáles son las causas de la tortícolis muscular congénita? 

A día de hoy no son claros los orígenes del padecimiento. Dos aspectos que podrían influir en la aparición de la tortícolis, son la posición de los niños en el útero materno y la posibilidad de tener alguna lesión muscular de cuello antes de nacer.

¿Que síntomas tiene la tortícolis muscular congénita?

Generalmente, los médicos no tienen problemas para distinguir la presencia de tortícolis en el nacimiento. En caso contrario, este se da a notar durante las primeras semanas de edad.

Los síntomas son variables entre un niño y otro, e incluyen:

  • Movimientos limitados de la cabeza.
  • Inclinación predominante de la cabeza hacia un lado.
  • Giro de la barbilla hacia el lado contrario de la cabeza.
  • Aparición de un bulto sobre el centro del cuello.

Los casos graves de tortícolis se diferencian por lo siguiente:

  • Aplanamiento en uno de los lados de la cabeza.
  • Notoria asimetría entre ambos lados del rostro.
  • La oreja del lado afectado se mantiene en una posición anormal.
  • Y otras desviaciones físicas derivadas de la tortícolis, que surgen en los huesos, los músculos y las articulaciones.

¿Cómo se descubre la tortícolis muscular congénita?

Es fácil detectar un caso de tortícolis cuando el bebé ladea la cabeza hacia el mismo lado la mayoría del tiempo, además de tener problemas para voltear en dirección contraria.

A veces, surge también un pequeño bulto similar a una oliva sobre el músculo esternocleidomastoideo, algo que suele ocurrir dentro de los primeros tres meses.

En más de un 70% de los casos de tortícolis, los pequeños inclinan su cabeza hacia la derecha a la vez que mantienen su barbilla hacia la izquierda. Otro rasgo distintivo del padecimiento es la asimetría del rostro, caracterizada por un leve aplanamiento del lado afectado, que podría ser permanente aún después de corregir el padecimiento.

¿Qué hacer cuando un niño padece tortícolis muscular congénita?

Lo primero es acudir con un traumatólogo especializado. Mediante una exploración física, el médico determinará que tan severa es la deformación. En función de la gravedad, esta podría corregirse con éxito o calificarse como tortícolis muscular congénita.

La intervención del médico será útil para descartar otras enfermedades y causas que puedan asociarse con este tipo de desviación.

Un 20% de los bebés diagnosticados con tortícolis sufren alguna luxación congénita en la zona de la cadera. Debido a esto, será imprescindible complementar la consulta con una exploración minuciosa de dicha parte del cuerpo.

Los casos más complejos podrían requerir estudios adicionales, como lo son las ecografías, las radiografías y la resonancia magnética.

¿Cuál es el tratamiento de la tortícolis muscular congénita?

El remedio varía en función de la edad, los síntomas y el grado de la afección, así como el estado de salud general del paciente. 

El tratamiento se compone de las siguientes medidas:

  • Ejercicios de estiramiento. Se trata de movimientos específicos, administrados por una persona capacitada, que relajan la atención y prolongan el músculo del cuello.
  • Estimulación física. Otra terapia física destinada a ampliar los movimientos del bebé. El estiramiento de los músculos facilita la integración del bebé con su entorno.
  • Cirugía. Reservada únicamente para los casos más graves de tortícolis, es la única alternativa cuando las opciones anteriores no han tenido buenos resultados.

¿Cuáles son las secuelas de la tortícolis muscular congénita?

Todo depende de su detección. Si la afección se diagnostica en los primeros meses de vida y el tratamiento es administrado a la brevedad, las posibilidades de una corrección exitosa son de hasta un 90%, sin deformidades sobrantes.

Si el bebé no responde de la manera esperada al tratamiento durante el primer año de vida, es probable que haya que practicar una cirugía para alargar el músculo esternocleidomastoideo.

Y si la deformación no se corrige a tiempo, el paciente desarrollará una tensión permanente que limitará la movilidad de su cabeza. Esto tiende a interferir con el desarrollo de la cara y el cuello.

¿Es necesario acudir con un traumatólogo?

Sin duda alguna lo es. A diferencia de un médico general, el traumatólogo se encuentra capacitado para reconocer y diagnosticar con mayor detalle los trastornos del sistema locomotor. 

En caso de la tortícolis, solo un especialista podrá determinar las medidas exactas a tomar para aumentar la calidad de vida del bebé. Esto incluye un seguimiento periódico de sus progresos y el descarte o detección de enfermedades adjuntas, que por lo general también son posibles de corregir.

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